Jordi Esteva (Barcelona 1951).


Escritor y fotógrafo, es un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que ha dedicado la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico. Vivió durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional.. Estudió la vida cotidiana en el desierto recogida en (Ed. Lunwerg 1995). Redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participó en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografió la medina de Marraquech, trabajo mostrado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York (setiembre de 1994) y en la sede de UNESCO en París (mayo de 1996). En 1996 realizó un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: (Compañía Literaria 1996). En 1998 apareció mil yuna voces, los arabes del mar, viaje al apís de lñas almas, los oasis de egipto,(El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores 1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. Publicó (Pre-Textos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión.

   En el 2006 apareció (Península/Altair): la búsqueda de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros propulsados por los monzones siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad.

    Actualmente se halla inmerso en un proyecto sobre la isla de Socotra que verá la luz probablemente durante la primavera del 2009 Impulsado por un anhelo infantil, encontrar a los árabes del mar, los navegantes simbolizados por Simbad, el barcelonés Jordi Esteva (1951) viajó a la costa de Sudán. Allí sólo encontró rescoldos de aquel mundo soñado, el de los audaces marinos que surcaron en sus dhowns el Índico desde los puertos de Arabia y dominaron las rutas comerciales viviendo aventuras fabulosas. Pero su sueño no se apagó. Viajó de nuevo años después y se dedicó a recorrer los puertos desvanecidos de aquellos beduinos de las olas en pos de sus huellas. Visitó lugares legendarios como Zanzíbar, Mascate, Socotra y la costa de los Zenj, habló con viejos pescadores, y trabó insólitas amistades. Sus periplos, con un punto crápula a lo Monfreid, conforman este libro (Península) que mezcla aventura y nostalgia, quizás el mejor del género de viajes escrito jamás en castellano.. Moved by a childhood longing to find the Arab seafarers, those sailors incarnated by  Sindbad, the writer and photographer Jordi Esteva, (Barcelona, 1951), travelled to the coast of Sudan. However, all he found there were a few remains of that dream world, the world of those courageous sailors that left the coast of Arabia in their dhows and sailed across the Indian Ocean dominating the commercial routes while experiencing a series of exciting adventures. Nevertheless, he did not give up his dream.

Years later he made another voyage to visit the vanishing ports that the Arabian seafarers founded in the Indian Ocean in the hope that he might learn more about them.  He visited legendary places such as Zanzibar, Muscat, Socotra and the coast of the Zanj people, he spoke to old fishermen and made the most extravagant friends. The narration of his travels, that have a Monfreidian aura about them, conform this book which combines the nostalgic and the adventurous, probably the best of its genre ever written in Spanish. de un viaje de ida y vuelta. La ida, en 1977, al mar Rojo en busca de los árabes del mar imaginados en la infancia a través de Las aventuras de Simbad. La vuelta, en 2002, es un reencuentro con aquel mundo al que el autor había conseguido asomarse veinticinco años atrás. El mundo de los navegantes árabes que, desde antes del islam, surcaban el Índico con sus veleros impulsados por los monzones, en busca de especias, sedas, resinas aromáticas, marfiles, piedras preciosas, ámbar gris… siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos del legendario marino árabe. Con la única arma del comercio, los mercaderes difundieron el Islam y propiciaron una civilización del Índico, hija del monzón, que combinaba elementos árabes, persas, indios y africanos. Un mundo que levantó la codicia de los portugueses primero -y los europeos después- que se determinaron en acabar con  el monopolio árabe de las especias y arribar con sus naves a la India, iniciando así la era de los grandes descubrimientos.

En busca de los antiguos capitanes árabes, tras unos balbuceos en los pantanos del Nilo Blanco o la inmersión en las noches de Jartum, el autor recorre la perezosa Port Sudán, las ciudades fantasma de Sauakin, Moca o Qalhat, los somnolientos puertos del Yemen y Omán en Arabia, los de Mombasa, Lamu y Zanzíbar en la costa africana del Índico… Escenarios que viajeros míticos como Ibn Batutta en el siglo XIV, o Wilfred Thesiger, seiscientos años después, recrearon en sus diarios.

Los árabes del mar es un libro de viajes en el más puro sentido del término, cuando un viaje era una inmersión en una realidad distinta de la que se regresaba profundamente cambiado. Jordi Esteva escribe su reencuentro con estos árabes de leyenda con la voluntad de recuperar los rescoldos de un mundo que acababa de desaparecer, ya que «por más que todo cambie aún permanece la memoria, y en algún lugar de las costas de Arabia encontraré viejos marinos con las historias que ya nadie quiere escuchar».


Jacinto Antón

Cultural Supplement of “Babelia”, Ees un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que ha dedicado la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico. Vivió durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional.. Estudió la vida cotidiana en el desierto recogida en (Ed. Lunwerg 1995). Redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participó en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografió la medina de Marraquech, trabajo mostrado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York (setiembre de 1994) y en la sede de UNESCO en París (mayo de 1996). En 1996 realizó un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: Fortalezas de barro en el sur de Marruecos (Compañía Literaria 1996). En 1998 apareció Mil y una voces (El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores 1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. Publicó Viaje al país de las almas (Pre-Textos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión.

   En el 2006 apareció Los árabes del mar (Península/Altair): la búsqueda de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros propulsados por los monzones siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad.

    Actualmente se halla inmerso en un proyecto sobre la isla de Socotra que verá la luz probablemente en otoño de 2008  Este es el relato de un viaje de ida y vuelta. La ida, en 1977, al mar Rojo en busca de los árabes del mar imaginados en la infancia a través de Las aventuras de Simbad. La vuelta, en 2002, es un reencuentro con aquel mundo al que el autor había conseguido asomarse veinticinco años atrás. El mundo de los navegantes árabes que, desde antes del islam, surcaban el Índico con sus veleros impulsados por los monzones, en busca de especias, sedas, resinas aromáticas, marfiles, piedras preciosas, ámbar gris… siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos del legendario marino árabe. Con la única arma del comercio, los mercaderes difundieron el Islam y propiciaron una civilización del Índico, hija del monzón, que combinaba elementos árabes, persas, indios y africanos. Un mundo que levantó la codicia de los portugueses primero -y los europeos después- que se determinaron en acabar con  el monopolio árabe de las especias y arribar con sus naves a la India, iniciando así la era de los grandes descubrimientos.

En busca de los antiguos capitanes árabes, tras unos balbuceos en los pantanos del Nilo Blanco o la inmersión en las noches de Jartum, el autor recorre la perezosa Port Sudán, las ciudades fantasma de Sauakin, Moca o Qalhat, los somnolientos puertos del Yemen y Omán en Arabia, los de Mombasa, Lamu y Zanzíbar en la costa africana del Índico… Escenarios que viajeros míticos como Ibn Batutta en el siglo XIV, o Wilfred Thesiger, seiscientos años después, recrearon en sus diarios.

Los árabes del mar es un libro de viajes en el más puro sentido del término, cuando un viaje era una inmersión en una realidad distinta de la que se regresaba profundamente cambiado. Jordi Esteva escribe su reencuentro con estos árabes de leyenda con la voluntad de recuperar los rescoldos de un mundo que acababa de desaparecer, ya que «por más que todo cambie aún permanece la memoria, y en algún lugar de la

to announce the publication of the second edition of  this extraordinary travel book by a Spanish writer. Jordi Esteva, who as a child was fascinated by the  adventures of Sinbad the Sailor, proves that we are completely misled in our belief that Arab people inhabit only deserts.  He takes us on a voyage to the ports of the Red Sea and the Indian Ocean to listen to the stories that the natives tell him about maritime routes as old as, and even older than, the Islam itself, which reveal an amazing knowledge  of the art of navigation and the sailing of the seas. “…One evening in Wad Madani, Esteva was listening to the great singer Um Kulzum singing about the love of a young man who goes to the camp to visit his loved one only to discover that she has already left together with all her family. He is unable to follow her because a sand storm has erased the footprints. The only thing left is the burning remains  of a night fire they had left behind. Esteva immediately identifies with that feeling of despair: “I was also looking for a world that had just disappeared and just like in the song I found only the remains”. If you haven’t read Los árabes del mar, the fascinating story of this search, you can count on it for this summer. You won’t regret it…”

Xavier Antich. La Vanes un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que ha dedicado la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico. Vivió durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional.. Estudió la vida cotidiana en el desierto recogida en Los oasis de Egipto (Ed. Lunwerg 1995). Redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participó en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografió la medina de Marraquech, trabajo mostrado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York (setiembre de 1994) y en la sede de UNESCO en París (mayo de 1996). En 1996 realizó un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: Fortalezas de barro en el sur de Marruecos (Compañía Literaria 1996). En 1998 apareció Mil y una voces (El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores 1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. Publicó Viaje al país de las almas (Pre-Textos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión.

   En el 2006 apareció Los árabes del mar (Península/Altair): la búsqueda de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros propulsados por los monzones siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad.

    Actualmente se halla inmerso en un proyecto sobre la isla de Socotra que verá la luz probablemente en otoño de 2008  Este es el relato de un viaje de ida y vuelta. La ida, en 1977, al mar Rojo en busca de los árabes del mar imaginados en la infancia a través de Las aventuras de Simbad. La vuelta, en 2002, es un reencuentro con aquel mundo al que el autor había conseguido asomarse veinticinco años atrás. El mundo de los navegantes árabes que, desde antes del islam, surcaban el Índico con sus veleros impulsados por los monzones, en busca de especias, sedas, resinas aromáticas, marfiles, piedras preciosas, ámbar gris… siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos del legendario marino árabe. Con la única arma del comercio, los mercaderes difundieron el Islam y propiciaron una civilización del Índico, hija del monzón, que combinaba elementos árabes, persas, indios y africanos. Un mundo que levantó la codicia de los portugueses primero -y los europeos después- que se determinaron en acabar con  el monopolio árabe de las especias y arribar con sus naves a la India, iniciando así la era de los grandes descubrimientos.

En busca de los antiguos capitanes árabes, tras unos balbuceos en los pantanos del Nilo Blanco o la inmersión en las noches de Jartum, el autor recorre la perezosa Port Sudán, las ciudades fantasma de Sauakin, Moca o Qalhat, los somnolientos puertos del Yemen y Omán en Arabia, los de Mombasa, Lamu y Zanzíbar en la costa africana del Índico… Escenarios que viajeros míticos como Ibn Batutta en el siglo XIV, o Wilfred Thesiger, seiscientos años después, recrearon en sus diarios.

Los árabes del mar es un libro de viajes en el más puro sentido del término, cuando un viaje era una inmersión en una realidad distinta de la que se regresaba profundamente cambiado. Jordi Esteva escribe su reencuentro con estos árabes de leyenda con la voluntad de recuperar los rescoldos de un mundo que acababa de desaparecer, ya que «por más que todo cambie aún permanece la memoria, y en algún lugar de las costas de Arabia encontraré viejos marinos con las historias que ya nadie quiere escuchar».


s costas de Arabia encontraré viejos marinos con las historias que ya nadie quiere escuchar».

l País “…Esteva’s book, a mixture of autobiography and voyage chronicle, starts off, paradoxically, in1977 in the marshes of Sudan, a spot far from the sea. In that existentialist and Conradian background, enjoying the company of bango –Sudanese marijuana- whisky, and hippopotamuses, looking for a white hunter cousin with a warthog tooth hanging around his neck, and getting into serious trouble, the author redeems himself by deciding to take up his old time vow to follow the route of the Arab seafarers. It is remembering these conversations with the Arabs of the sea that he thinks of a title for his book …”

. “…Esteva’s recreation of those places that have vanished in time –like Qalhat, the most important port in the kingdom of Ormuz, of which Ibn Batuta said that if the world were a ring, Qalhat would be the its diamond– the almost elegiac tone in which this description is rendered, and the images he evokes, make the reading of these passages an unforgettable experience.  Moreover, because the Esteva of this voyage, rather than being an aesthete or a travel writer, is a tough voyager who does not hesitate to visit the slums , somebody for whom comfort is the last of his worries, who forgets about  timetables and values the simple things of everyday life and specially because Esteva’s voyage basically occurs place in the ports of friendship.

Jacinto Antón, El PaísLos árabes del mar is one of the very best travel books written recently. It is one of the kind that makes you want to go out there and follow the steps of the narrator. It is a book that fills you with hope because it is an example of a literary genre that changes with the times …”


“It is evident that Esteva is a careful observer and displays the utmost attention to detail. He weaves his descriptions with such rich and unusual language, which from being old fashioned, has a luminosity about it that transports us to those forgotten worlds bound to the earth, the sky and the sea, worlds that many of us long for even when we are already beginning to forget what they are called. ..”


Gabi Martínez. Culturas. La Vanguardia





 

“It is evident that Esteva is a careful observer and displays the utmost attention to detail. He weaves his descriptions with such rich and unusual language, which from being old fashioned, has a luminosity about it that transports us to those forgotten worlds bound to the earth, the sky and the sea, worlds that many of us long for even when we are already beginning to forget what they are called. ..”


Sami Naïr. Babelia/El País



 

 

    “Esteva has reconstructed for Altair/Peninsula the fascinating stories of the Arabs of the sea, the inheritors of the legend of Sinbad, who sailed the seas creating that very old maritime route in the Indian Ocean. Esteva records the narration of those old sea captains that sailed a route that disappeared forty years ago, and who now live scattered in the phantom cities and dreamy ports of Yemen and Oman, Mombassa, Lamu or Zanzibar…”

“…Esteva has set upon himself the task of finding the remains of worlds that are vanishing, to listen to their elders and record their memories before it is too late: “I do not care if what they say is true or not, what matters to me is how they explain their myths and write history their own way…”


Josep Massot

La Vanguardia




 



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